Qué hay detrás de Lughion
Un estudio de software de León, de dos personas. Aquí está de dónde sale, quién lo lleva y cómo nos repartimos el trabajo.
{ Por qué existe }
Lughion se funda en León por dos socios que se conocen desde la infancia y que compartían, mucho antes de elegir sector, el mismo objetivo: construir un negocio propio.
Ambos completaron formaciones distintas — ingeniería de software y psicología — y al terminarlas decidieron empezar la vida profesional juntos, no cada uno por su cuenta. La sociedad no es una circunstancia: es el plan original.
{ Los dos }
Mario Fernández Martín
Ingeniero de software
Trasfondo en diseño y desarrollo de videojuegos. Grado por la UNIR, donde empieza este año el máster en Ingeniería de Software: la disciplina que separa un programa que funciona de uno que se puede mantener.
Se ocupa de la arquitectura, el código y la interfaz, y de decidir en qué orden se construye cada parte. Es quien convierte lo que hace falta en algo que se puede construir.
Miguel Placín Rodríguez
Psicólogo general sanitario
Trasfondo en psicología clínica. Grado y máster por la Universidad de Navarra, con práctica en evaluación e intervención: la formación que enseña a leer comportamiento y no opiniones.
Se ocupa del comportamiento de uso: por qué un usuario vuelve, en qué punto abandona y qué convierte una función en un hábito. Es quien decide si el producto se adopta de verdad.
{ Cómo se reparte el trabajo }
Uno construye el producto y el otro entiende a quien lo va a usar. Casi todo el software se hace solo con la primera mitad, y por eso hay tanto programa que funciona perfectamente y nadie vuelve a abrir.
Cada uno lleva su ámbito: quien entiende a las personas lleva la relación con los clientes, y quien construye lleva el desarrollo y los límites técnicos. Pero el criterio cruza en los dos sentidos — el conocimiento del comportamiento da forma al producto mientras se desarrolla, y el criterio técnico está presente en cada conversación con el cliente, para que no se prometa nada que no se pueda construir. El método se ajusta al encargo: cuanto más complejo el producto, más continua es la comunicación entre ambos.
{ Dónde trabajamos }
Nos plantamos donde haga falta en Castilla y León, Asturias, Galicia y Madrid. Fuera de ahí trabajamos en remoto, que para casi todo da igual: lo único que gana de verdad estando delante es la primera conversación, y esa también se puede hacer por vídeo.